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Discours du

Past - T\P\S\G\C\ Alain de KEGHEL  

Montevideo

(24 juin 2008)

Texte en Espatgnol                                    Texte en Français

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

DISCURSO DEL EX SOBERANO GRAN COMENDADOR ALAIN DE KEGHEL (33º) 

Montevideo, Uruguay -  24 de junio de 2008 

 

TRADICIÓN Y MODERNIDAD MASÓNICAS:

De la Teoría a la Práctica del REAA 

 

Hace aproximadamente un año, la Confederación Interamericana de Masonería Simbólica CIMAS, me había invitado a Santiago de Chile a dar una conferencia. No pude desplazarme en esa ocasión en razón de mis varias ocupaciones, ya que todavía presidía el Supremo Consejo del REAA del Gran Oriente de Francia, primera Jurisdicción Escocesa Europea, tanto por sus efectivos de 7.500 Hermanos, como por su antigüedad. Pero, pude dirigirme a los Hermanos de América Latina, gracias al concurso del Muy Ilustre Hermano Elbio Laxalte Terra, mi amigo y Hermano, quien hoy nuevamente ha estado en el origen de mi venida a Montevideo. Gracias a ti, mi Querido Hermano Elbio, gracias a todos mis Queridos Hermanos de las Obediencias y Jurisdicciones de América Latina. Gracias a ustedes reanudo mis lazos con vuestro continente, que mi vida diplomática como representante permanente de Francia en la OEA y en la CEPAL, me había dado la oportunidad de  descubrir y querer profundamente. 

Ustedes me invitaron a tomar la palabra en el cierre de estas dos importantes jornadas que les ha reunido aquí en Uruguay, tierra que yo conozco bien y donde pude reencontrar, hace ya una veintena de años, las huellas de la herencia del Hermano José Garibaldi. Una herencia masónica que ustedes y nosotros, masones franceses, compartimos. Una herencia compartida también con el Supremo Consejo de Italia, con cual estamos muy próximos, y estoy feliz de constatar que ha hecho la misma opción que yo: acompañarles en vuestra afirmación masónica liberal en América Latina.

 Todo esto me condujo directamente al tema que elegí tratar hoy, aquél donde se mezclan y conjugan tradición y modernidad, herencia y progreso, prudencia e intrepidez. El Rito Escocés Antiguo y Aceptado que ustedes practican en vuestros Altos Grados, - tradición cuyo bicentenario festejó el Gran Oriente de Francia en el año 2004, luego de haberse asociado a través de su Supremo Consejo a las conmemoraciones de Charleston, Estados Unidos en el año 2001 -, reviste bien esas características binarias al tiempo de integrar otros elementos al patrimonio masónico que ustedes y nosotros continuamos practicando. Nosotros compartimos esta herencia.  En este sentido, el Gran Oriente de Francia no tiene lecciones para dar, y su Supremo Consejo piensa que la humildad es una actitud profunda y fundamentalmente masónica. Pero, sabemos bien que el Rito Escocés es el rito más ampliamente practicado en el planeta, y que es un importante elemento de dialogo masónico internacional, dado que respeta las identidades y no impone nada. Esto nos crea, por lo tanto, obligaciones masónicas y éticas.

 

Durante el Encuentro Masónico Internacional que tuvo lugar en Estrasburgo hace un año, y donde pude encontrarme con algunos de ustedes, se me dio la oportunidad de desarrollar mi visión sobre ese dialogo.

 

Es bastante banal decir que asistimos, en nuestra sociedad mundializada, a una considerable aceleración de los tiempos. Es un hecho que la práctica confirma, también, para nosotros los francmasones. Entonces, el interrogante que se nos plantea a cada uno de nosotros, ¿no es el de saber cómo conciliar el respeto de la tradición y la herencia que nos han legado nuestros ancestros, con el imperativo, al cual nadie puede escapar, de inscribirnos en la modernidad de un universo en rápida mutación? Dicho de otra manera, ¿cómo continuar siendo fieles a los ideales que hemos heredado y de los cuales somos depositarios en un momento dado? Se trata también de una gestualidad, de un ritual, de un proceso único en la medida que es respetuoso del otro en su diferencia, y no simplemente tolerante. Al mismo tiempo, es necesario que atestigüemos la capacidad de innovación, que reivindicamos alto y fuerte, porque somos perfectamente capaces de una verdadera integración de quien piensa de otra manera. Libres en esta libertad de pensamiento que, que como se decía en 1968, “prohíbe prohibir”. 

Debemos tener conciencia de la herencia de Newton, y yo diría incluso, de Galileo, tanto como de James Anderson o de Ramsay. Es lo que vuestros grandes “Libertadores”, José Martí, Simón Bolívar, o Benito Juárez, portadores en cada uno de vuestros países de esos valores, habían comprendido bien cuando eligieron comprometerse para inscribir vuestras sociedades civiles y vuestros países, en una vía de conquista e invención de un nuevo “Nuevo Mundo”. 

Frecuentemente he tenido la oportunidad de rendirles homenaje en mis funciones profanas diplomáticas, incluso en Cuba, único país donde han convivido un régimen comunista y una francmasonería activa. Es tan esencial a mis ojos, que este año nuevamente he podido aportar una contribución activa y personal, - de nuevo gracias a los esfuerzos conjugados, diría  gracias a nuestra complicidad fraternal - , al surgimiento de una Obediencia Femenina Cubana, apadrinada por la de Chile y a la cual la Gran Logia Femenina de Francia está ligada. Aquí también la colaboración con el Soberano Gran Comendador Elbio Laxalte, fue esencial.  

Este ejemplo, ilustra bastante bien la gran complejidad del universo masónico y profano en el cual vivimos y en el cual las contradicciones aparentes pueden ser administradas por nosotros, francmasones, que sabemos que, si el piso de mosaico es hecho de cuadros negros y blancos, la cuerda  de nudos simboliza también el  lazo universal que trasciende las diferencias, entonces conciliables.

 

Esto debe, por otro lado, inspirarnos un atrevimiento constante en el análisis, y preservar esta fuerza inconmovible del libre arbitrio. Es incluso, un deber imperioso, salvo si uno se queda congelado, inmóvil, y entonces, falla a una de nuestras misiones esenciales: la de ser portadores del progreso, capaces de inspirarnos en las enseñanzas recibidas para cuestionar mejor nuestro universo, interrogarnos sobre las verdades adquiridas para contribuir a formar nuevas doctrinas. Sin embargo, debemos cuidarnos escapando de todo dogmatismo.  

Ustedes han decidido, el año pasado, adherir a los principios de la Declaración de Ginebra de 2005, y confirmar solemnemente vuestra inscripción en una tradición del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, que, manteniéndose fiel a los principios enunciados en Lausana en 1875, no ignora la modernidad y sus nuevas exigencias. Todo lo contrario. 

Nuestra osadía siempre nos ha valido la desconfianza de los poderes establecidos, cualquiera sean ellos. A las iglesias, los Estados, los poderes en general, no les gusta nada tener interlocutores que ellos perciben, no sin razón, como no obedientes. No es una simple formula de estilo recordar aquí, que somos ante todo “masones libres en Logias libres”. Todo está dicho en esta afirmación que despista intelectualmente a aquellos, los más numerosos, que buscan y encuentran su conformismo en cuadros bien establecidos que rigen las conciencias, las almas y los corazones. 

¡Qué seguro se siente uno sabiendo que puede descansar sobre las verdades reveladas! Incluso nuestra propia Orden Masónica no ha escapado a esto en algún momento, lugar o circunstancia de su historia. El impulso espiritual que se apropió de nuestra Orden llevando sin matices a la Razón al pináculo y al rango de diosa en los primeros años de la revolución francesa, a finales del Siglo XVIII, no tuvieron nada que envidiar a los Antiguos Limites oportunamente enunciados por la masonería anglosajona para reinar en forma absoluta sobre lo que ella considera, todavía hoy, como su terreno privado. 

Yo lanzaba hace un instante, una invitación a no descuidar la  aceleración a la cual nadie  escapa en nuestra aldea planetaria. Los ejemplos no faltan para estar atentos a este fenómeno. Hace un año, tuvo lugar, en Edimburgo, en Escocia una conferencia masónica, en apariencia destinada solamente al dialogo entre historiadores y masonólogos. Yo me había dado cuenta de un cierto número de nuevas orientaciones que parecían anunciar una revolución coperniciana en nuestra aldea planetaria masónica. Algunos despreciaron mi opinión, simplemente porque es mucho más cómodo practicar la política del avestruz, incluso en masonería, y en particular cuando uno se cree el ombligo del mundo.  Un defecto del cual debo humildemente confesar que es frecuente en mi país, como en un cierto numero de otros que durante mucho tiempo han ocupado el primer lugar de la escena. Sin embargo hoy día, las Naciones Unidas cuentan con 192 Estados, y el orden mundial se mueve y progresa tanto a través de la demografía como a través del desarrollo económico y social. Evoluciona también a través de la difusión del conocimiento y por el dominio de las ciencias y tecnologías que, mañana serán más importantes que la industria. La sociedad del conocimiento se impone, y sabemos bien que el centro de gravedad del mundo se desplaza hacia Oriente.

 Es una nueva situación - igualmente para vuestros países -, que obliga a tener una perspectiva abierta, obedeciendo a una dinámica que se impone a todos nosotros. No es diferente para nuestra Orden Masónica que conoce hoy día, a la vez, desafíos nuevos,  movimientos sísmicos fuertes, de los cuales apenas percibimos los primeros signos y finalmente, las esperanzas que representan sobre todo, los masones y las masonas liberados. Nosotros, los masones del Rito Escocés, somos por excelencia, masones libres y liberados. Cuando pronuncio estas palabras, soy bien conciente de la impertinencia de este propósito, pero es necesaria esta impertinencia a efectos de hacer frente a aquellos que están encerrados en sus certezas dogmáticas de ayer.  

Y esto me conduce directamente a relatar las evoluciones en curso en Londres, Edimburgo y Dublín para sus Grandes Logias. Hace algunas semanas estuve en Londres, donde entrevistas informales me confirmaron el análisis prospectivo que había hecho de las evoluciones pragmáticas evidenciadas. Algunos días mas tarde, cuando presidía en el Gran Templo histórico del Gran Oriente de Francia, un coloquio sobre el tema “Hombre, Mujer: convergencias”, uno de los oradores más esperados, fue un Hermano muy conocido de la Gran Logia Unida de Inglaterra. Y sus propósitos no fueron de circunstancia. Tuvo una tribuna donde se expresó en forma bastante critica en relación a los Antiguos Limites y, más ampliamente, fue mejor abogado que lo que hubiera sido cualquier masón del Gran Oriente de Francia, reclamando por una apertura.  Es  este mismo ejercicio que yo tuve el privilegio de practicar desde el año 2000 cuando me dirigí a los masones norteamericanos en Washington, que habían tenido la osadía de invitarme a exponer algunas pistas de reflexión y de propuestas sobre aquello que podría unir más que dividir. Es este el  mismo compromiso  que escuché y percibí en Londres.  

En el momento en que la masonería está confrontada a la adversidad conjugada de las iglesias, las sectas, los poderes políticos y judiciales, ¿no habrá llegado el momento de dialogar y de unir nuestras fuerzas antes que extenuarnos y excluirnos mutuamente en nombre de reglas caducas de “regularidades” autoproclamadas y de reconocimientos? La ecuación es simple: no se tata más de afirmar la supremacía de una Obediencia – aunque ésta continúe haciéndolo, lo que pude constatar – sino de  aliarse. Una alianza no significa cambiar de doctrina, y la de la Libertad Absoluta de Conciencia es para mí lo suficientemente cara como para pensar en renunciar a ella. Pero nada impide intentar constituir una verdadera fuerza resultante de la suma de nuestras Obediencia, sean ellas dogmáticas o adogmáticas. Después de todo, las corrientes cristianas no hacen otra cosa, sin renunciar a sus especificidades doctrinales. 

Yendo aún más lejos que lo que yo lo he hecho nunca, mi amigo y Hermano Gunther Muenzberg, Ex Soberano Gran Comendador del Rito Escocés Antiguo y Aceptado para Alemania, siempre adelantado en su tiempo, ha avanzado un cierto numero de ideas en una entrevista acordada a la Revista del Gran Oriente de Francia “La Cadena de Unión”. Este texto ha sido traducido al español por mi otro amigo y Hermano Elbio Laxalte Terra, y puede ser leído en nuestro sitio en Internet por aquellos que se interesen. 

Ciertamente, un poco provocador más allá de la impertinencia, él juzga con mucha severidad la masonería en Alemania y en el mundo anglosajón. Pero siempre es bueno prestar atención a los Hermanos que han desempeñado altas e importantes responsabilidades sin dejar jamás de lado su espíritu critico. En el fondo ¿no es esto lo que traduciría mejor nuestra divisa del Rito Escocés “Ordo ab Chao”?

 Al término de esta conferencia y de mis propósitos, quisiera decirles la confianza que tengo en lo que conjuntamente Uds. están construyendo en esta parte del mundo, en esta América Latina tan rica en potencialidades. Es también por esto que voluntariamente he venido a estar con Uds. antes de proseguir mi ruta hacia Argentina, Bolivia y Perú, sin olvidar todos los fuertes lazos tejidos con los Hermanos del Brasil y de Méjico. Hace un año, los Supremos Consejos de España, de Francia de Italia y de Portugal, firmaron un “Pacto Latino” en lengua latina. Lejos de ser un anacronismo, este acto de las Jurisdicciones Latinas de Europa, realiza una afirmación contemporánea. Se trata de inscribirnos en una continuidad cultural de la cual vuestros países de América Latina forman enteramente parte. Es por eso que la Gran Patente del Rito Escocés Antiguo y Aceptado que entregué al Supremo Consejo del GOFMU hace la referencia explícita. Tengo confianza en la fuerza de esta dinámica de la cual el Hermano Giuseppe Garibaldi es por excelencia la figura emblemática. 

Entonces, mis Queridos Hermanos, Dignatarios, mi muy Querido e Ilustre Hermano Elbio, esforcémonos juntos para inscribirnos verdadera y durablemente en la vía que nos ha sido trazada: la de la aspiración de elevación del hombre y de la sociedad en una fraternidad puesta al servicio del Progreso y de la Libertad.

 

He dicho

Discours du Past - P\S\G\C\ Alain de KEGHEL 33°

Montevideo (Uruguay)

le 24 juin 2008 

 

Tradition et Modernité maçonniques :

De la théorie à la pratique du REAA 

 

Voici un an, à quelques jours près, le CIMAS m’avait invité à Santiago du Chili pour y prendre la parole. Je n’avais pu faire le déplacement en raison des contraintes de cette période chargée pour celui qui, encore, présidait le Suprême Conseil du REAA du GODF, première Juridiction écossaise européenne, tant par ses effectifs de 7500 FF\ que par son ancienneté. Mais j’avais pu m’adresser aux FF\ d’Amérique Latine grâce au concours du T\Ill\F\ Elbio Laxlalte Terra, mon Ami et F\, qui aujourd’hui est à nouveau à l’origine de ma venue à Montevideo. Merci à toi mon B\A\F\ Elbio, merci à tous mes BB\AA\FF\ des Obédiences et Juridictions d’Amérique Latine. Grâce à vous je renoue avec votre sous-continent, que ma vie diplomatique comme représentant permanent de la France auprès de l’OEA et de la CEPALC m’a donné le grand bonheur de pratiquer, de découvrir et d’aimer profondément. 

Vous m’avez donc convié à prendre la parole en clôture des deux journées importantes qui vous ont réunis ici en Uruguay, terre que je connais bien et où j’ai pu retrouver il y a une vingtaine d’années déjà les traces de l’héritage du F\ Giuseppe Garibaldi. Un héritage maçonnique que vous et nous, Maçons français, partageons. Un héritage partagé aussi avec le Suprême Conseil d’Italie dont nous sommes très proches et je suis heureux de constater qu’il a lui aussi fait le même choix que moi : vous accompagner dans votre affirmation maçonnique libérale en Amérique latine. Tout ceci me conduit directement au sujet dont j’ai choisi de traiter aujourd’hui : celui où se mêlent et se conjuguent tradition et modernité, héritage et progrès, sagesse et hardiesse. Le REAA que vous pratiquez dans vos hauts grades, tradition dont le Grand Orient a fêté le bicentenaire en 2004 après s’être associé par son Suprême Conseil aux commémorations à Charleston (USA) en 2001, revêt bien ces caractéristiques binaires tout en intégrant d’autres éléments du patrimoine maçonnique que vous et nous continuons de nous approprier. Nous partageons cet héritage. A cet égard, le GODF n’a pas de leçon à donner et son Suprême Conseil croit même que l’humilité est une attitude profondément et même fondamentalement maçonnique. Mais nous savons bien que le REAA est le rite le plus largement pratiqué  sur la planète et qu’il est un important facteur de dialogue maçonnique international car il respecte les identités et n’impose rien.  Cela nous crée aussi des obligations maçonniques et éthiques. 

Lors de la Rencontre Maçonnique Internationale qui s’était tenue à Strasbourg il y a un an et où j’avais rencontré plusieurs d’entre vous, l’occasion m’avait été donnée de développer ma vision de ce dialogue. 

Il est assez banal de dire que nous assistons dans notre société mondialisée à une considérable accélération du temps. C’est un fait qui, à l’épreuve des faits se confirme pour nous Francs-maçons aussi.  Alors la question qui se pose à chacun d’entre nous n’est-elle pas de savoir comment concilier le respect de la Tradition et de l’héritage que nous ont légués nos Anciens et l’impératif auquel nul ne peut échapper de s’inscrire dans la modernité d’un univers en rapide mutation. Autrement dit, comment rester fidèles aux idéaux dont nous avons hérités et dont nous sommes devenus dépositaires d’un moment. Il s’agit aussi d’ une gestuelle, d’ un rituel, d’ une démarche si unique car respectueuse de l’autre avec sa différence et pas simplement tolérante. Dans un même temps, il nous faut attester de notre capacité d’innovation que nous revendiquons haut et fort, car nous sommes parfaitement capables d’une véritable intégration de l’autrement penser. Libres de cette liberté de penser qui, comme l’on disait en 1968 « interdit d’interdire ». Nous devons garder conscience de l’héritage de Newton, et je dirai même de Galilée, tout autant que de James Anderson ou de Ramsay. C’est ce que vos grands « Libertadors », les José Marty, Simon Bolivar  et Benito Juarez Garcia porteurs dans chacun de vos fiers pays de ces valeurs et de leur ambivalence avaient bien compris lorsqu’ils choisirent de s’engager pour inscrire vos sociétés civiles et vos pays dans une voie de conquête et d’invention d’un nouveau « Nouveau Monde ». Il m’a souvent été donné l’occasion de rendre cet hommage dans mes fonctions profanes diplomatiques, y compris à Cuba, seul pays ayant jamais cumulé un régime communiste et une Franc-Maçonnerie active. C’est d’ailleurs tellement essentiel à mes yeux, que cette année à nouveau, j’ai pu apporter une contribution active et personnelle, à nouveau grâce à nos efforts conjugués, je dirai grâce à notre complicité fraternelle, à l’émergence d’une Obédience féminine cubaine, parrainée par celle du Chili et à laquelle la Grande Loge Féminine de France est liée. Là aussi, la collaboration avec le S\G\C\ Elbio Laxalte fut essentielle. Cet exemple illustre assez bien la grande complexité de l’univers maçonnique et profane dans lequel nous vivons, et dans lequel des contradictions apparentes peuvent être gérées par nous Francs-maçons  qui savons que si le pavé mosaïque est fait de carreaux noirs et blancs, la corde de lacs symbolise aussi l’universel lien qui transcende les clivages, dès lors conciliables. Ceci doit d’ailleurs nous inspirer une impertinence constante du Jugement et à préserver cette force inébranlable du libre arbitre. C’est même un devoir impérieux, sauf à rester figés, immobiles et donc à faillir à l’une de nos missions essentielles : celle d’être des porteurs du progrès  capables de nous inspirer des enseignements reçus  pour mieux questionner notre univers, remettre en questions les Vérités acquises pour contribuer à formater de nouvelles doctrines. Cependant nous devons savoir veiller à échapper à tout dogmatisme. Vous avez décidé l’an dernier, je le sais, d’adhérer aux principes de la Déclaration de Genève de 2005 et d’affirmer solennellement de la sorte de votre inscription dans une tradition du REAA qui, tout en restant fidèle aux principes énoncés à Lausanne en 1875, ne passe pas à côté de la modernité et de ses exigences nouvelles. Tout au contraire. 

Notre impertinence nous a toujours valu la méfiance des establishments quels qu’ils soient. Les Eglises, les Etats, les pouvoirs en général, n’aiment guère avoir des interlocuteurs qu’ils perçoivent, non sans raison, comme autant de contempteurs et d’électrons libres.  Ce n’est pas une simple formule de style d’ailleurs que de rappeler ici que nous sommes avant tout des Maçons libres, dans des Loges libres. Tous est dit dans cette affirmation qui a de quoi dérouter intellectuellement ceux, les plus nombreux, qui cherchent et trouvent leur douce quiétude dans des cadres bien établis régissant les consciences, les âmes et les cœurs. Combien il est rassurant de savoir que l’on peut se reposer sur des Vérités révélées. Et même notre Ordre maçonnique n’y échappe pas partout et en tous temps, en toutes circonstances.  L’élan spirituel  qui s’était emparé de notre Ordre en portant sans nuance la Raison au pinacle et au rang de Déesse dans les premières années de la Révolution française à la fin du XVIIIème siècle, n’avait rien à envier aux Landmarks si opportunément énoncés par la Maçonnerie anglo-saxonne pour régner sans partage sur ce qu’elle considère encore aujourd’hui comme son pré carré. 

Je lançais il y a un instant une invite à ne point négliger l’accélération à laquelle nous n’échapperons point dans notre village planétaire. Les exemples de manquent pas pour nous rendre attentifs à ce phénomène. Il y a un an avait lieu, à Edimbourg en Ecosse, une conférence maçonnique en apparence destinée à seulement dialoguer entre historiens et maçonnologues. J’en avais déjà retenu un certain nombre d’orientations nouvelles qui semblaient être annonciatrices d’une révolution copernicienne de notre village planétaire maçonnique. Certains avaient accueilli mon jugement avec un parfait mépris, tout simplement parce qu’il est plus aisé de pratiquer la politique de l’autruche, y compris en maçonnerie et en particulier lorsqu’on se prend pour le nombril du monde. Un défaut dont je dois humblement avouer qu’il est assez fréquenté dans mon pays,  comme dans un certain nombre d’autres qui ont longtemps occupé le devant de la scène. Or aujourd’hui l’ONU ne compte pas moins de 192 Etats et l’Ordre mondial bouge et progresse tant par la démographie que par le développement économique et social. Il évolue  aussi par le partage du savoir et par la maîtrise des sciences et technologies qui, demain, seront plus importantes que l’industrie. La Société du savoir s’impose et nous savons bien aujourd’hui que le centre de gravité du monde se déplace vers l’Orient. C’est pour vos pays également une nouvelle donne  qui oblige à une mise en perspective ouverte, obéissant à une dynamique s’imposant à nous tous. Il n’en va pas autrement pour notre Ordre Maçonnique qui connaît aujourd’hui à la fois des défis nouveaux, des mouvements sismiques forts dont nous ne percevons que les avant signes et enfin, des espoirs que représentent surtout les Maçons et Maçonnes libérés. Nous, Maçons du REAA, sommes par excellence des Maçons libres et libérés. Lorsque je prononce ce mot, j’ai bien conscience de l’impertinence du propos. Mais il nous faut cette impertinence là pour tenir tête à ceux qui sont enfermés dans leurs certitudes dogmatiques d’hier. Et cela me conduit tout droit à relater les évolutions en cours à Londres, Edimbourg et Dublin pour les Grandes Loges concernées.  Il y a quelques semaines, je me suis rendu à Londres où mes entretiens informels m’ont conforté dans l’analyse prospective que je fais des évolutions pragmatiques amorcées. Quelques jours plus tard, alors que je présidais dans le Grand Temple historique du GODF un colloque sur le thème « Homme, Femme : convergences », l’un, sinon le plus en vue, des Orateurs fut un F\ très connu de la GLUA. Et son propos fut tout sauf de circonstance. Une tribune lui était offerte pour s’exprimer de façon assez critique par rapport aux Landmarks, et plus généralement il se fit meilleur avocat que n’eut pu l’être un quelconque Maçon du GODF plaidant pour une ouverture. C’est à cet exercice que j’eus moi-même le privilège de me prêter dès l’an 2000 en m’adressant à des Maçons américains à Washington DC qui s’étaient pris de hardiesse en me conviant à brosser quelques pistes de réflexion et de propositions sur ce qui pourrait unir plutôt que diviser. C’est aussi cet engagement que j’ai le plus fortement entendu et perçu à Londres. Au moment où la maçonnerie est confrontée à l’adversité conjuguée des Eglises, des sectes, des pouvoirs politiques et judiciaires, le moment ne serait-il pas venu de dialoguer et d’unir nos forces plutôt que de s’exténuer à s’exclure mutuellement au nom de règles désuètes de « régularité » autoproclamée et de reconnaissance ? L’équation est simple : il ne s’agit plus tant d’affirmer la suprématie d’une Obédience – encore que celle-ci continue de l’être pour autant que j’aie pu le constater – que de s’allier. Une alliance ne signifie pas de changer de doctrine et celle de la liberté absolue de conscience m’est trop chère pour envisager jamais d’y renoncer. Mais rien n’empêche de tenter de constituer une véritable force résultant de l’addition de nos Obédiences, qu’elles soient dogmatiques ou adogmatiques. Après tout, les courants chrétiens ne font rien d’autre, sans jamais renoncer à ce qui fait leurs spécificités doctrinales.  

En allant plus loin encore que je ne l’ai jamais fait moi-même,  mon ami et F\ Gunther Muenzberg, passé S\G\C\ du REAA pour l’Allemagne, toujours volontiers en avance sur son temps, a récemment avancé un certain nombre d’idées dans une interview accordée à la revue du GODF « La Chaîne d’Union ». Ce texte a été traduit en espagnol par mon autre ami et F\ Elbio Laxalte Terra et peut donc être lu sur notre site Internet pour ceux qui s’y intéresseraient.  Certes quelque peu provocateur, au-delà de l’impertinence, il juge avec beaucoup de sévérité la Maçonnerie en Allemagne et dans le monde anglo-saxon. Mais il est toujours bon de prêter une oreille attentive à des FF\ qui ont assuré d’aussi hautes et importantes responsabilités sans jamais se départir de leur esprit critique. Au fond, n’est ce pas cela qui traduirait le mieux notre devise du REAA « Ordo ab chao » ? 

Au terme de cette conférence et de mon propos, je voudrais vous dire combien j’ai confiance dans ce qu’ensemble vous construisez dans cette partie du monde, cette Amérique Latine riche de tant de potentialités. C’est aussi pour cela que je suis si volontiers venu vous rejoindre avant de poursuivre ma route en Argentine, en Bolivie et au Pérou, sans oublier tous les liens forts tissés avec les FF\ du Brésil et du Mexique. Il y a un an, les Suprêmes Conseils d’Espagne, de France, d’Italie et du Portugal ont signé un « pacte latin » en langue latine. Loin d’être un anachronisme, cet acte des trois Juridictions latines d’Europe pose une affirmation contemporaine. Il s’agit  de nous inscrire dans une continuité culturelle à laquelle vos pays d’Amérique Latine ont toute leur part aussi. C’est pourquoi la Grande Patente du REAA que j’ai délivrée au Suprême Conseil du GOFMU y fait référence explicite.  Je suis confiant dans la force de cette dynamique dont le F\ Giuseppe Garibaldi, déjà cité aujourd’hui ici, est par excellence la figure emblématique. 

Alors mes BB\AA\FF\, dignitaires, mon T\C\F\ et T\Ill\F\ Elbio, efforçons-nous ensemble de nous inscrire véritablement et sur la durée  dans la voie qui nous a été tracée : celle de l’ambition d’élévation de l’Homme et de la Société dans une Fraternité mise au service du progrès et de la Liberté. 

 

J’ai dit.