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DISCURSO DEL M\P\S\G\C\ del   S\C\ del   R\E\A\A\ - GODF

 

Alain de KEGHEL (33º) al Cierre del RMI de Estrasburgo

 

(Domingo 3 de junio del 2007)

 

M\R\ G\M\ mi Muy Querido Hermano Jean-Michel,

Mis MM\QQ\HH  Consejeros de la Orden,

Dignatarios de las Obediencias y Potencias Masónicas que decoran el Oriente

Uds. todos y  todas mis MM\QQ\HH y MM\QQ\Hnas\en vuestros grados y calidades

 

Henos aquí  reunidos en Estrasburgo sobre el tema “Construir Europa, construir el mundo”, entonces, tengamos juntos un sueño, … “let us have a dream”, como un día  expresó Martin Luther King! 

Este llamado a la utopía, a la esperanza de construir juntos en la fraternidad, resonó hoy, aquí en Estrasburgo, como un  impulso a compartir generosamente esos ideales masónicos que nosotros llevamos cada vez más lejos, cada vez más alto. Y bien, sí, mis MM\QQ\HH\, dejémonos transportar juntos por este sueño al cual nos invita la Cadena de  unión universal, la que este día se forma a invitación del GODF, nuestra Obediencia, la misma que en 1961 lanzó aquél famoso “Llamado de Estrasburgo”, fundador de CLIPSAS, lanzado por masones visionarios  y forjados por una cultura masónica fraternal, capaces de trascender las fronteras nacionales y también las de las opciones doctrinales cuya diversidad debe enriquecernos y no dividirnos. Alimentémonos de esta ambición generosa y potente que está en el corazón de proyecto iniciatico masónico. 

Recordemos MM\QQ\HH\ y Hnas\y hagamos un pequeño ejercicio de memoria antes de proyectarnos hacia el futuro. Porque nuestra ambición, la de nuestra escuela de pensamiento masónica liberal ¿no es mejorar al hombre y a la sociedad?  Entonces, sepamos hoy ante todo rendir homenaje a nuestros ancestros,  aquellos que nos han mostrado la vía. Sepamos también mostrarnos dignos por la envergadura de nuestros proyectos y por nuestras actitudes,  tanto como por nuestra capacidad de  conjugar un diálogo fructífero, sin imposiciones. Como todos quienes estamos aquí presentes, escuché al G\M\ Jean-Michel Quillardet, proclamar anoche, en el banquete, el rechazo a toda hegemonía que fuera contraria a nuestra escuela de pensamiento, y yo me alegro, pues es un punto fundamental. Sí, mis MM\QQ\HH\ y Hnas\en este día no puedo no pensar y hacer economía de una referencia a la precedente Reunión Masónica Internacional de Paris deseada y llevada adelante por Roger Leray, nuestro Gran Maestro de entonces, a quien yo había tenido el privilegio de aconsejar en razón de mi experiencia diplomática y de dominio de las comunicaciones, pero también desde mi lugar cerca suyo, igual que mi primer Lugarteniente Comendador aquí presente Jean Robert Ragache. Ese gran impulso generoso y respetuoso de las diversas sensibilidades, fue uno de los momentos fuertes de la vida internacional del GODF del 13 al 17 de mayo de 1987.

 Esta reunión, la primera de su tipo desde 1889, había suscitado una adhesión  tan fuerte que participaron delegaciones que, sin embargo, nada predisponía a ello si nos hubiéramos atenido a ciertos criterios que enfocaban a excluir – es necesario admitirlo – más que a adicionar las diferencias para federarlas. Yo pienso, como Uds. por supuesto, en las famosas y funestas reglas de “regularidad” o de “reconocimiento”, o aún en esta “exclusividad jurisdiccional territorial” que resultan de principios tardíos que dan testimonio de una desviación del proceso de apertura y de unión preconizados por James Anderson y el Caballero de Ramsay. Era, para utilizar un término al cual los diplomáticos han recurrido en otro dominio, la época brillante del glaciar. Sí, cuando una de las importantes y fundamentales misiones de la Orden Masónica era favorecer la fraternidad y trascender las opciones particulares, sin necesariamente desconocerlas, y bien! nuestra Orden había logrado paradojalmente levantar su cortina de hierro o su muro de Berlín bajo forma de un cuerpo doctrinario. Fue entonces perfectamente establecido que la Gran Logia Unida de Inglaterra reinaba universalmente y sin compartir, o compartiendo muy poco, gracias a una invención genial, la de los funestos y famosos Landmarks de 1929, a través de los cuales ella se arrogaba el derecho y la prerrogativa de reconocer según su criterio, una sola Obediencia por país. Indudablemente una genial invención! Pero como la cortina de hierro y el muro de Berlín, tiene una ineluctable vocación de ceder un día su lugar al irresistible empuje de aquellos que se inspiran en los primeros preceptos de la masonería. No es polémico afirmar esto. Y como he tenido múltiples ocasiones de declararlo, no hay ninguna razón para que la Orden Masónica Universal no obedezca a las mismas reglas del proceso diplomático de Helsinski, del cual cada uno conoce sus efectos: el hundimiento de un bloque con la desaparición del muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989.

 Ciertamente no estamos aún aquí. Pero tengo novedades a aportarles que son un signo anunciador de un movimiento que está en marcha. En efecto, en ocasión de la conferencia que viene de efectuarse en Edimburgo, la Gran Logia Unida de Inglaterra ha indicado claramente su intención de invitar a Londres, en noviembre, a las Obediencias  basando esta invitación en 5 criterios distintivos: aquellas reconocidas, aquellas regulares, las femeninas, las “históricas” y por fin, las “otras”, esta última categoría pareciera reunir los Órganos  que presentan problemas éticos graves. Y bien, mis MM\QQ\HH\ y Hnas\, no nos engañemos, este anuncio constituye un verdadero movimiento de las placas tectónicas del planeta masónico. Todo será ver dónde se colocan los corredores.

 El paisaje masónico internacional ha iniciado entonces una mutación lenta pero cierta. Si el muro de Berlín cayó, las certezas de las Obediencias que se afirman “regulares” y disputan esta calidad a las otras, y en primer logar al GODF, primera y más antigua Gran Logia de Europa continental, esas certezas han sufrido, también, los efectos de una erosión de la cual conviene apreciar la medida. Debemos medir los efectos en el mediano y largo plazo. Debemos considerar lo que debemos hacer en un contexto que nos invita como nunca a no comportarnos como atrincherados. Incluso, todo lo contrario. Debemos ser puntas de lanza del progreso.

 Si tomamos el caso de Inglaterra para ilustrar estos propósitos, la desafección aguda que sufre la Orden Masónica es verdaderamente dramática. ¿Hay que alegrarse de esto por la simple razón de que las instancias obedenciales de ultra Mancha nos ignoran todavía, al menos en sus posturas oficiales? Ciertamente no. Por otra parte, ayudados por su legendario pragmatismo, nuestros amigos británicos tienen conciencia del interés que tienen de iniciar a través de pequeños pasos y con prudencia, unas evoluciones de las cuales comenzamos a percibir las premisas cuando los frecuentamos a titulo individual en los grandes coloquios de investigación y de estudio, verdaderos crisoles de la francmasonería del futuro. Estos cenáculos y lugares de erudición son, casi todos, conducidos por las instancias jurisdiccionales del Rito escocés Antiguo y Aceptado, por la simple y buena razón de que, evidentemente, es allí donde se reclutan las elites pensantes de la Orden Masónica Universal. Constatarlo, no tiene nada de arrogante ni de descortés, porque no se trata de una exclusividad. Es simplemente hacer estado de una realidad incontestable, como lo testimonia la existencia de asociaciones de investigación y estudio en todo el mundo. Por tanto, y lo veremos en un instante, la geografía masónica es un cuerpo viviente que permite porosidades favorables a las aperturas, incluso a las hermanas y a los universitarios profanos que tienen todos  mucho a aportarnos a través de sus conocimientos y rigor científico.

Entonces, mis Hermanos, sí, tengamos ese sueño del futuro; él no es más una utopía, pero no lo es a condición de que tengamos, también nosotros mismos, el coraje de realizar nuestra actualización y nuestro propio examen de conciencia. ¿No afirmamos con convicción y fuertemente que ésta es totalmente libre? ¿Lo es verdaderamente? Y ¿no somos nosotros mismos, muchas veces, prisioneros del pasado, de nuestra historia nacional, de nuestra herencia, y de las convulsiones que han marcado nuestra masonería francesa? Cuando digo esto, yo sé bien que salgo del trazado clásico del discurso convenido, y que me introduzco en un terreno sensible para quienes todavía frecuentan el pensamiento único. Como Gran Comendador del Supremo Consejo del GODF, ¿no proclamé en el momento de la ascensión a mi función hace cinco años “osemos mis Hermanos!”. Porque sí, asumimos nuestra herencia, pero distinguimos claramente la esfera en la que tenemos vocación de obrar: es la de la masonería esclarecida del siglo XXI, y es importante no equivocarse de siglo. Y si hace un instante yo hacía referencia a Roger Leray, no fue por coquetería, sino porque él nos enseñó ese coraje y esa determinación,  a comprometernos sin temores ni  apriorismos, por nuevos senderos sin quedar congelados en posturas antiguas. También decimos, sin duda desde mucho antes que algunos hayan hecho de ello un slogan: “no tengan miedo mis MM\QQ\HH\

 Por tanto, nuestro Gran Maestro Roger sabía, como nosotros lo sabemos hoy, que no es  colocándonos en dadores de lecciones, y menos aun creyendo en un hipotético rol mesiánico, que haremos avanzar las cosas. Esto se aplica también a la libertad absoluta de conciencia, como a la laicidad, cuya esencia no es la misma en todos los puntos del globo, y nosotros muchas veces lo olvidamos. En revancha, la laicidad continúa siendo esencial en nuestra propia acción y en nuestro país, tanto como en algunos países amigos como Turquía y Portugal, donde la Orden Masónica portadora de esos valores, constituye una sólida defensa contra los desbordes de los clérigos sobre la esfera pública.

 En un sistema de Altos Grados del GODF, en el cual nos inscribimos y al cual adherimos por opción personal, por compromiso, por convicción, como por fidelidad, nuestro rol es ciertamente circunscrito, y tenemos respeto estricto de estas esferas cuyas acciones pueden y deben ser complementarias, cada uno tocando de alguna manera la partitura musical en registros distintos. Pero la Orden Masónica tiene todo el interés  en esta polifonía llena de buen sentido.  Dado que se me ha ofrecido esta ocasión en Estrasburgo, en este día de reunión solemne, deseo fuera de todo discurso convenido, que no es mi estilo,  decir que estas complementariedades son cada vez mas frecuentemente puestas en escena por el Gran Maestro Jean-Michel Quillardet y su Consejo de la Orden. Mi presencia en Estrasburgo, en la RMI con una fuerte delegación

del Supremo Consejo lo atestigua. Yo me alegro, no simplemente porque esto traduce que se toma en cuenta una realidad del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, a saber, que es en la escala universal el único rito que cubre todos los continentes, y que se ha vuelto, en un poco más de dos siglos, un elemento de diálogo y de liberación de la palabra como nunca y que nadie puede reemplazarlo. Pienso que hay otra dimensión importante.  EL GODF es legítimamente orgulloso, creo y lo siento así, de ser una Obediencia, a diferencia de otras, que no descansa sobre un sistema “monoritualístico” o de un rito oficial, siempre reductor, porque es sinónimo de un encierro doctrinario, intelectual, cultural y geopolítico.  Nuestra gran suerte, la nuestra, a nosotros todos Hermanos del GODF, y cualquiera sea el camino que hayamos podido elegir más allánela maestría, es que nuestra Obediencia sea un crisol donde prosperan en igualdad y en una federación de ritos y de Logias, traiciones diversas que enriquecen en consecuencia, la practica masónica. Yo que he tenido, se puede decir, el privilegio de vivir una vida de nómada profesional y siempre activo en masonería, bajo cualquier latitud, y degustar las delicias exploratorias de otras Obediencias extranjeras, puedo medir, tal vez mejor que otros, esta suerte que es la nuestra, en relación a las opciones restringidas que se ofertan en otros lugares, incluso, digámoslo modestamente, en la mayoría de los casos. Entonces, no vacilemos en decir y afirmar lo que algunos todavía tal vez ignoren: el GODF es enteramente, también una gran potencia masónica escocesa. No significa reivindicar ningún exclusivismo, que seria todo lo contrario al respeto que nosotros tenemos a quienes nos respetan. Por otra parte, no sería conforme a la realidad histórica. Pero es necesario darse cuenta que hoy día a través de su Supremo Consejo y de los Talleres del REAA, el GODF es la primera potencia escocesa europea y también la más antigua. Se coloca inmediatamente después de la de los Estados Unidos de América en término de efectivos con, además, una incomparable antigüedad. Y en la ocasión, le incumbe entonces, a ese título recordar la regla, cuando algunos creen poder darse libertades con nuestra tradición de la cual nosotros somos conservadores. ¿Es necesario entonces asombrarse que, ahí también, el tomar en cuenta esta realidad haya modificado ciertas posturas hacia nosotros? Las celebraciones del bicentenario del Rito, primero en Charleston en el 2001 con la invitación hecha a nuestra Jurisdicción, luego la de Paris en el Gran Templo Arthur Groussier, Rue Cadet, en el Hotel del GODF con la participación, entre calificados oradores, de uno de los mas eminentes miembros de las instancias de la Jurisdicción Sur de los Estados Unidos, hecho sin precedente, son señales entre otras, que atestiguan  un incontestable movimiento en curso. Un fenómeno que no engaña. Pero esta evolución es también el fruto de nuestra propia capacidad para conducir un dialogo respetuoso de las diferencias. Esto no fue siempre así, reconozcámoslo.

Una breve mirada hacia atrás nos permitirá apreciar la medida del camino recorrido desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Al menos desde las negociaciones de 1946, preludio de la firma del Protocolo entre el M\P\S\G\C\ Pourriau y el S\G\M\ Viaud, la dimensión internacional del REAA, su especificidad en tanto que red y útil diplomático, como factor de desencierro internacional, han sido los argumentos decisivos para la afirmación del Gran Colegio de Ritos luego, más recientemente del Supremo Consejo, sin jamás desconocer ni descuidar el anclaje al GODF, nuestra pertenencia primordial.

 Luego de las crisis posteriores al Convento de 1995, y aquellas más sordas que las habían precedido, el posicionamiento del Supremo Consejo se realizó en términos de afirmación de un Rito que, felizmente, diría, tanto en los hechos como en la forma, ya no tenía más la primacía en los Altos Grados, en el seno de un gran conjunto obedencial plural que es el GODF. Se asistió incluso a un profundo cuestionamiento. El lugar de la Jurisdicción Escocesa fue expresamente objeto de contestación. Algunos ni siquiera vacilaron en flirtear un momento con quimeras coyunturales buscando privilegiar un Rito y abandonando los equilibrios. Si esta hipótesis mortífera hubiera prevalecido, es evidente que el Gran Oriente de Francia – además de la ruptura del pacto constitutivo de una federación de ritos de la cual hice elogios hace un momento – habría pagado rápidamente un fuerte precio, es decir, el aislamiento internacional. Habríamos retornado en cierto sentido a la situación en la que estábamos confinados luego del Convento de 1877, cuyos efectos sobre la escena masónica internacional aun son perceptibles a escala planetaria, incluso si nuestra opción concerniente a la libertad absoluta de conciencia ha hecho adeptos. La instrumentalización de 1877 continúa siendo, admitámoslo de pasada, una máquina de guerra diabolisante bastante eficaz.

 Cada vez que la cuestión de la “legitimidad” particular del REAA y del “plus valor” aportado por el Supremo Consejo y los Talleres del Gran Colegio del REAA han sido planteado en nuestra Obediencia, hemos podido medir los altos riesgos que corrían tanto el GODF, amenazado de repliegue identitario sobre el Hexágono, como por nuestra Jurisdicción de Altos Grados. Y esto paradojalmente a pesar del lugar excepcional que ocupamos en el espectro internacional por la herencia de Etienne Morin, como de Alexandre de Grasse-Tilly. La cuestión formulada por el G\M\ de la época - y que habría que vincularla a aquella realizada por Stalin al Vaticano: “Cuantas divisiones tiene?” – fue formulada en estos términos: “¿Qué red internacional aporta el REAA al GODF, además de la mantenida por la Obediencia, y a partir de ahí, cual es su legitimidad singular que supuestamente fundaría el lugar particular que tiene?”

 No hemos tenido inconvenientes en valorar que desde siempre, el REAA había sido sinónimo de una red que trascendió los problemas de “regularidad” y “reconocimiento” en un diálogo pragmático que sin embargo, había sido problematizado por las crisis internas que atravesaron la Obediencia con consecuencias graves, notablemente en CLIPSAS. Es precisamente aquí que el REAA, podía ayudar a reconstruir una confianza y redes e influencias perdidas o disminuidas por él mismo como por el GODF sobre la escena internacional. Importaba entonces y sobre todo, no debilitar aun más al Supremo Consejo, y conducir una verdadera reflexión prospectiva a largo plazo

 Desde 1998 el Supremo Consejo, sin jamás salirse de su perímetro de competencias ni de su rol específico, se consagró nuevamente en la reconstrucción de una política internacional de afirmación identitaria ligada a la libertad absoluta de conciencia, en el respeto de las opciones de las otras jurisdicciones. Liberado del peso de las convulsiones internas de la Obediencia y de los daños colaterales inevitables, emprendió resueltamente la reconstrucción de la confianza fraternal y ha siempre cuidado de no sustituir el rol que pertenece al Consejo de la Orden. Porque el Consejo de la Orden es el único a obtener su legitimidad del Convento y porque somos profundamente respetuosos de esa realidad. Un antiguo Gran Maestro, luego de haber considerado el abatimiento del Supremo Consejo y la reducción del lugar del REAA en el GODF, terminó por estimar inteligentemente, donde estaba el mejor interés para la Obediencia cuyo destino él presidía. Y él supo operar un restablecimiento hábil para, en definitiva, hacer uso de esta diplomacia masónica a dos voces, las cuales en último análisis, no hacen más que una.

 Las celebraciones del bicentenario han hecho el resto, como lo indiqué hace unos instantes. Lo hemos realizado sacando el mejor partido de esta circunstancia histórica para afirmar también el lugar del GODF y de nuestro Supremo Consejo, en el título de un rito de Altos Grados que no ha dejado jamás de existir en perfecta continuidad y sin fallas desde hace más de dos siglos. Joya por excelencia de nuestra Obediencia, el REAA aparece tal como él es y no ha dejado jamás de ser: una vía de excelencia exigente y cuyo acceso por la vía de la cooptación elige a los que desean reconocerse en este proceso que no conoce ni reconoce las impaciencias ni las fútiles apariencias.

 Con los Estados Unidos, punto de pasaje y palanca insoslayable, tanto sobre el plano masónico como profano, el esfuerzo de nuestro Supremo Consejo ha estado sobre el diálogo pragmático en los dominios neutros de las sociedades del conocimiento, la investigación y la historia. Esto ha permitido el establecimiento progresivo de un proceso sutil que descansa sobre relaciones personalizadas y continuadas con constancia. Progresivamente ha podido establecerse una confianza pragmática, ampliamente fundamentada por la auténtica legitimidad masónica del GODF.

 Habiendo saltado este “cerrojo”, la inhibición de los HH\ de las Jurisdicciones llamadas “regulares” del continente no tardaron en esfumarse allí donde los HH\ no esperaban más que eso: en Brasil, México, Uruguay, Chile, Perú, Colombia, Ecuador, Venezuela y otros lados. No es desrazonable pensar hoy que este proceso, a veces comparado al de Helsinki ya citado, y a las “medidas de confianza” del cual fue dotado, está llamado a propagarse, si la constancia y la perseverancia continúan inspirando nuestra geopolítica.

 Las sociedades científicas transversales que nacieron después del 2004 en Francia y en Europa – volveré sobre esto – han retenido nuestra atención dado que ellas respondían precisamente a este “New Age” permitiendo trascender las opciones doctrinales juzgadas intangibles en la medida que ellas se sitúen en el campo iniciático. Mientras que nuestro Taller de Investigaciones SOURCES, Areópago de nuestra Jurisdicción festeja sus treinta años de existencia pero su vocación es de recibir solamente a los Caballeros Kadosh de los Talleres de nuestro Gran Colegio, Hermanos y Hermanas de todas las Jurisdicciones han encontrado en la Sociedad Francesa de Investigaciones y Estudios sobre el Escocismo, presidida por un universitario conocido, el Profesor Pierre-Yves Beaurepaire, un lugar de trabajo abierto a todos. Desde hace dos años, la SFERE enriquece la oferta proponiendo a los Hermanos y Hermanas – sin distinción de grado iniciático – como a los profanos, trabajar en conjunto en el cuadro de coloquios de alta calidad. Es una evolución feliz y, por qué no, el comienzo de una revolución copernicana, si se observa de dónde partieron los iniciadores del modelo y hacia dónde tienden.

 La fórmula ha tenido eco en Bruselas, y a nivel europeo, últimamente en Budapest iniciativas similares vieron la luz este año. La Sociedad Europea de Estudios y de Investigaciones Escocesas recluta sus adherentes en el conjunto de la cuenca de la Unión Europea, y una de las claves esenciales de su éxito resulta de la opción de escaparse por su configuración estatutaria – como es el caso de SFERE – de los demonios de las pesadas estructuras y del lastre del peso de instituciones y hombres que colocan demasiadas veces, lo sabemos por experiencia, sus intereses particulares o sus egos por encima de sus objetivos y de sus ideales. Y luego, en abril último, las Jurisdicciones escocesas de los países eslavos, a su turno, han creado un centro regional de investigaciones comparable, mientras que los norteamericanos y en América Latina se orientan en una similar dirección. Asistimos entonces a una tendencia universal y fuerte.

 Pero deseo retornar un instante sobre mi visión acerca del rol de nuestra Jurisdicción en el universo escocés internacional y sin dudas, más allá del Escocismo, es decir, superando los ritos y lo que los distingue. El objetivo internacional del Supremo Consejo en tanto que institución debe enfocarse, lo vimos antes, en conducir una acción perdurable. El tiene los medios para ello en razón de la duración de los mandatos y notablemente del de su Gran Comendador. Singularmente en el dominio de las relaciones internacionales, las fluctuaciones de orientación estratégica tienen las más pesadas consecuencias para una acción continua y por lo tanto para la irradiación de las ideas y valores humanistas de las que somos por excelencia los vectores en el exterior. Los Supremos Consejos del REAA en el mundo tienen necesidad de una legibilidad y de una continuidad en la relación, como en las políticas y alianzas, sin que estas sean sometidas a los azares de los mandatos de los Grandes Comendadores, ni de aquellos que bajo su conducción administran las relaciones exteriores. Es en esta dirección que nuestra esfera de influencia mundial se construyó y perdurará. La receta no tiene nada de original. Es universal y de simple sentido común.

 Las estrategias y las encrucijadas de una política exterior durable, ambiciosa y dinámica están perfectamente identificadas: nos hemos dado por objetivo el de estar, lo más ampliamente posible, en relación con las Jurisdicciones extranjeras para hacernos oír en conjunto y sobre la base de nuestros intercambios, nuestro mensaje masónico – el de la Francmasonería liberal – como nuestra lectura de las enseñanzas del REAA.

 Actuamos sin jamás desconocer, ni desestimar las posturas y opciones de las tras jurisdicciones. Pero esta opción se adecua a una condición: jamás debilitar nuestro propio discurso, ni ceder a una a una facilidad complaciente o a alguna ambigüedad. Esta estrategia, conjugando claridad, apego a los principios y pleno respeto de las diferencias, apela a varios registros complementarios. El primero, el más tradicional también, consiste en invitar al diálogo a través de las relaciones oficiales de reconocimiento recíproco. El primer efecto de esto es la libre circulación de HH\ de nuestra Jurisdicción en nuevos espacios cuando visitan los Talleres de las Jurisdicciones amigas en el extranjero. Es una política de desenclave que toma toda su significación en un mundo que se ha vuelto una “aldea planetaria” y en el cual la postura “imperial” de las Jurisdicciones de la zona de influencia anglosajona, como de algunas Obediencias nostálgicas de tiempos definitivamente superados, constituyen aun un freno. Este freno es resentido cada vez más dolorosamente por los HH\ que viajan a título profano y que desean poder conciliar esto con visitas a Tenidas en otros países. Y esta aspiración legítima existe también entre nuestros HH\ de los países del Sur con los cuales tenemos vocación de estar próximos

 El tono del cambio de cabo había sido dado desde el 17 de abril del 2000 en el discurso pronunciado por el Segundo Lugarteniente Comendador de entonces – vuestro servidor – delante un cuadro de numerosos HH\ americanos y extranjeros invitados por la R\ L\ Potomac Nº 5 al Or\ de Washington DC, sugiriendo dejar de lado viejas querellas sobre la cuestión de la “regularidad”, para inclinarse hacia intercambios más gratificantes, tales como la investigación. La acogida reservada a esta propuesta había superado todas las esperanzas y como pudo relatar recientemente Alain Bauer, ex Gran Maestro introducido por nuestro Supremo Consejo entre nuestros interlocutores norteamericanos del REAA (*): “… los americanos comenzaron entonces a aceptar el principio según el cual mantener relaciones históricas y culturales y lanzar debates sobre la historia era algo posible. Es así entonces que (el 20 de julio de 2002), por primera vez en la historia moderna, los americanos, por intermedio de la Gran Logia de California, han invitado un Gran Maestro del GODF a Sacramento (al mismo tiempo que al Soberano Gran Comendador de nuestro Supremo Consejo, que venía de ser elegido por sus pares en junio de 2002, y que jugó el rol de “gran introductor”), lo tratan como un hermano y le rinden los honores propios a su rango. Tal fue el primer restablecimiento oficial de relaciones con los americanos …” Fruto de la acción conducida por nuestro Supremo Consejo, es verdad, pero sobre todo el resultado de un trabajo en red “escocés” y también de una aproximación concertada. La situación había cambiado y es un cambio del cual importa sacar todas las enseñanzas para nuestra cadena universal (**).

 Pero volvamos al balance: en materia de esta actividad llamada “exterior”, el Supremo Consejo ha deseado, en particular después del 2002, concluir Tratados de Amistad y de Cooperación, con el fin de estructurar y estabilizar relaciones confiriéndoles un cuadro institucional que las codifique. Se trataba, en un primer momento, de consolidar lo realizado en los 1970, época donde las relaciones estaban circunscriptas a la Europa próxima y latina, con un núcleo duro inicial franco-belga-helvético. En toda lógica, el Tratado de Amistad y Cooperación firmado con el Soberano Colegio del Rito Escocés de Bélgica, nuestro más antiguo interlocutor, abría la ruta. Pronto siguieron una serie de Tratados, ampliando el espectro saliendo del plano europeo comenzando por el Supremo Consejo del Cedro del Líbano. Veremos más tarde la dimensión de esta política de la mano extendida, pero la firma de un pacto entre las jurisdicciones del espacio latino – redactado en latín – el 28 de marzo último en Lisboa, es suficiente para indicar todo el peso y efecto federador de un Rito Escocés Antiguo Aceptado en pleno empuje, tanto sobre el plano nacional como internacional.

 Nuestra estrategia internacional, por otra parte, se enfocó a establecer lazos con las jurisdicciones emergentes y a favorecer, en ciertos casos, la creación de las mismas. Así hemos entregado patentes a los nuevos Supremos Consejos, Grandes Colegios del REAA de Luxemburgo, de Canadá, así como al de la República Checa y Eslovaquia, tal como lo hicimos un poco más tarde con el Congo Brazaville.

 La recomposición del paisaje masónico internacional se está operando en coherencia con nuestro deseo de acompañarlo a través de iniciativas que se inscriban en la lógica del respeto de la plena y total independencia y soberanía de las jurisdicciones nacionales. Fortalecidos por las enseñanzas obtenidas de las posturas imperialistas de otros, de las cuales nosotros mismos sufrimos los efectos, hemos tenido el más grande cuidado de no realizar imposiciones previas ni exigir reglas de exclusividad que hubiesen sido, por otro lado, contrarias a nuestra posición fundamental. Es así que, hasta el presente, hemos podido firmar Tratados de Amistad y Cooperación con diez de las principales Jurisdicciones, además de las anunciadas antes, y a veces concomitantemente.

 En Africa, a la cual deseo aquí rendir un homenaje particular, desde las independencias, en 1960, el Gran Colegio de Ritos había optado por una línea de conducta tendiente a  facilitar la emergencia de estructuras masónicas nacionales aplicándose a responder a sus propias expectativas y demandas. Hoy, inscribiéndose siempre en esta misma perspectiva de acordar la prioridad a los lazos fraternales despojados de todo europeocentrismo, el Supremo Consejo está presente de manera continua y constante en la gran reunión anual “REHFRAM” (Encuentros Humanistas y Fraternales Africanos y Malgache) y en las reuniones de la CPMAM (Conferencia de Potencias Masónicas Africanas y Malgache). Dos lugares de encuentro y de diálogo que permiten un intercambio directo entre las potencias masónicas del Sur y las del Norte.

 Nuestra implicancia en esas estructuras no es otra que la expresión concreta de nuestra voluntad de escuchar a nuestros HH\ africanos y malgache y que tiene la preocupación, en este dominio, de reforzar los lazos interobedenciales e ínterjurisdiccionales, tener en cuenta los problemas transversales a los cuales están confrontados sus países y buscar un posicionamiento de la Francmasonería frente a estos desafíos, apoyándose sobre nuestros valores comunes.

 Nuestra presencia vigoriza, además, las diligencias de nuestros HH\ africanos, ansiosos de establecer lazos durables con las estructuras masónicas de la Orden en los países del Norte. Esto, importa subrayarlo, en el pleno respeto recíproco del principio de la “soberanía” que continúa siendo para nosotros un principio intangible.

 Al  respecto, inscribiéndose de manera emblemática en este espíritu, el Tratado de Amistad firmado el 17 de marzo de 2007 entre nuestra Jurisdicción y el Supremo Consejo de Marruecos, constituye una avanzada que testimonia una voluntad compartida de conducir y profundizar un dialogo permanente en el pleno respeto de las opciones de cada uno, pero inscribiéndose en la tradición de la libertad de pensamiento. El anuncio en Roma el 27 de mayo, en el cuadro de la 19ª Reunión Internacional de Altos Grados Escoceses, que Marruecos acogerá en dos años el próximo Encuentro, no requiere más comentarios, porque eso es revelador de una toma de conciencia de que se toma en cuenta el sitio que ocupa la Francmasonería en Africa y en el diálogo mediterráneo. Al respecto, se comenzó en Roma en el mes de mayo de 2007 entre interlocutores del REAA del entorno mediterráneo, una reflexión para establecer un diálogo y una cooperación reforzada entre las jurisdicciones de la región, incluyendo notablemente, a Italia, Marruecos, España, Portugal, Francia, Turquía, Grecia, y el Líbano. Así, en unos meses, en abril de 2008, nos estaremos reuniendo en Marsella, previo al encuentro de las Obediencias de la Unión Masónica Mediterránea.

 América, y singularmente los Estados Unidos, continúan siendo, e insisto de nuevo, a la vez, la llave y el cerrojo de toda política mundial. El cerrojo, por la buena razón que la disposición de la exclusividad jurisdiccional es un útil de una eficacia hasta este día imparable, pero que se fisura con el reconocimiento, en ciertos Estados de los Estados Unidos, de las Grandes Logias negras de “Prince Hall” y también  la entrega discreta, desde hace poco, de patentes a las Grandes Logias Femeninas fuera de los Estados Unidos para intentar guardar el control y esperando crear obstáculos a las Logias Mixtas. Nuestro diálogo con el Supremo Consejo norteamericano, aunque fuese en el dominio de la investigación, y su asociación a nuestro bicentenario en el 2004 en París, tiene la naturaleza de una llave. Porque  abriendo un cerrojo hasta el presente cerrado a todo contacto, las jurisdicciones del continente americano -sometidas a la estricta disciplina impuesta por Washington, - progresivamente, cada vez más numerosas tienden a franquear el paso en nuestra dirección, sin renunciar, a mantener los lazos con el gran hermano americano.

  La participación repetida de nuestra Jurisdicción a través de su Gran Comendador, a coloquios masónicos de investigación al otro lado del Atlántico, su implicación en la sociedad  de los “Philalethes” notablemente, son tantas ocasiones de intervenciones frente a auditorios declarados “regulares” que nunca habían vivido un hecho parecido. La política del todo o nada no es pensable mientras las relaciones de fuerza nos sean objetivamente desfavorables y se nos hace necesario, entonces, avanzar con pragmatismo y sin fanfarronadas. Cuidemos de ser firmes sobre las posiciones que constituyen el zócalo de nuestra doctrina escocesa indisociablemente inscripta en la familia de pensamiento del GODF. Una verdadera estrategia geopolítica acompañada de una postura de humildad, será, a nuestro criterio, la mejor garantía de una progresión de  nuestra irradiación, yendo de par con los ideales humanistas que son los nuestros. A la inversa, toda arrogancia – y notablemente la de un neocolonialismo masónico  rampante de otro tiempo – comprometería irremediablemente el emprendimiento y favorecería al final a los actores más advertidos. Es en este espíritu de dialogo abierto que nació el proyecto canadiense de primera conferencia de Jurisdicciones Liberales del REAA en América del Norte que viene de tener lugar con la participación de SGC de nuestra Jurisdicción en Montreal en el mes de mayo de 2007.

 Por otro lado, en el cuadro institucional multilateral y en la continuidad de las declaraciones de Lausana de 1875 y de Ginebra de  mayo de 2005, nuestro Supremo Consejo no ha  descuidado nada  para  aportar a la puesta en obra de grandes trabajos en los cuales toma una parte importante sin, por lo tanto, plantearse proyectos faraónicos que estarían destinado al fracaso, del tipo de los mastodontes comunitarios. La “Sociedad de Estudios e Investigaciones Escocesas” a la cual hemos hecho referencia anteriormente, es un ejemplo emblemático de la dinámica de la cual el escocismo europeo supo colectivamente sacar plenos beneficios sin ser  atrapada por estructuras pesadas y burocráticas. Ella no está enfeudada a ninguna corriente masónica. Incluso, algunos profanos calificados  se unieron a la estructura del Comité de Expertos y están aportando sus trabajos. Ya han depositado un informe  en la Comisión Europea y la SEURE puede, desde ahora, esperar un mandato para pilotear la preparación de un proyecto “Comunicación – Desarrollo – Gobernanza”. En cuanto al aspecto masónico de la investigación y estudio, es objeto de propuestas conceptuales y de organización que son las mejores garantías de una actividad bien estructurada. El grupo de investigadores colocados bajo la  presidencia del profesor italiano Aldo Mola  comenzó su trabajo luego del 19º Encuentro internacional de Altos Grados Escoceses de Roma (24-27 de mayo 2007).

 Este panorama, incompleto y demasiado sumario para pretender ser exhaustivo, ha intentado ilustrar delante de Uds., mis  MM\ QQ\HH\ MM\, en el cuadro de este Encuentro Masónico Internacional de Estrasburgo, la importancia que reviste hoy día, mas que nunca, la concertación y la acción internacional en el cuadro del REAA. Nos inscribimos en una lógica de coherencia de las estrategias que interesan a la Orden Masónica en su conjunto por el sesgo cada vez mas concreto que toman las políticas implementadas. Como espero haber logrado demostrarlo, esta política masónica internacional, es hoy día, una encrucijada mayor, no solamente por el dialogo entre masones de horizontes diferentes, sino también por el aporte que nosotros podríamos hacer en la concepción de las políticas institucionales internacionales. Todas las fuerzas en presencia, tienen y deben tener su lugar. Nuestra Orden, vivero rico en talentos ha sido, demasiadas veces, la gran ausente. Si nos lo proponemos,  la hora del renunciamiento y de la decadencia, aún  no ha llegado. Es del resorte de cada uno de nosotros, actuar para que sea así. Es la hora de dar un salto adelante. Atrevámonos y actuemos mis MM\ QQ\HH\ y MM\ QQ\Hnas\ Las jurisdicciones del REAA han puesto manos a la obra.

 He dicho 

Alain de KEGHEL 33º

MPSGC

 

*) Geopolitique Nº 97, febrero-abril de 2007 (revista del Instituto Internacional de Geopolítica, PUF) “Los Francmasones, las logias y el mundo: La Francmasonería y sus ‘Relaciones Exteriores’”.

**) En el mismo número: La Francmasonería norteamericana: un actor mal conocido de las encrucijadas de poder geopolíticas”, por Alain de Keghel