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LA FRANCMASONERIA ALEMANA 

EN RIESGO DE ENVEJECIMIENTO

Y CONSERVADURISMO

 

Revista “La Chaine d’Union” 

 

ENTREVISTA CON GUNTER MUENZBERG, Ex SOBERANO GRAN COMENDADOR DEL SUPREMO CONSEJO DEL RITO ESCOCES ANTIGUO Y ACEPTADO PARA ALEMANIA 

 

El paisaje masónico alemán es mal conocido en Francia, y es verdad que, en este país de larga y rica tradición, la Orden continúa sufriendo por no reponerse de los traumatismos  del hitlerismo y luego del comunismo en la ex RDA. Dos largas secuencias que han interrumpido dolorosamente la transmisión iniciativa.

 

Los responsables obedenciales alemanes han sido, la mayoría de las veces, cautivos de un contexto internacional impuesto por esta historia. Tan bien que a pesar de una fuerte proximidad histórica temprana entre las Logias francesas y alemanas, ellos se confinan en un conformismo y un mutismo prudentes a fin de no disgustar a los grandes protectores anglosajones.

 

Sin embargo, los contactos fraternales, aún si son discretos, son una realidad. Al encontrar a uno de los viejos actores, el más emblemático de la voluntad de renovación y de apertura de numerosos masones alemanes, Gunter Munzberg, Ex Gran Comendador del Supremo Consejo del Rito Escocés  Antiguo y Aceptado para Alemania, La Chaine D’Union tiene plena conciencia de “tirar una piedra al mar” contribuyendo a nutrir un debate que salga de los lugares comunes.

 

Tanto más, cuando, ahora liberado de toda pertenencia obedencial, Gunter Munzberg,  que tenía habituado a su auditorio a un discurso de vanguardia cuando estaba todavía en funciones, como lo testimonia sus famosos discursos en México de 1990 y 1991 delante de las Jurisdicciones Escocesas, ahora no vacila en ir a más.

 

Es este coraje, más bien esta temeridad, lo que le valió  no estar más en las Columnas. Sin embargo, así como lo testimonia la entrevista que nos ha concedido, no se ha resignado y no vacila en ir bien lejos en sus propuestas, sin duda marcadas, como el mismo lo indica, por el sello de su dolorosa experiencia.

 

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Después de 35 años de Francmasonería y cinco como Gran Comendador del Rito Escocés  Antiguo y Aceptado para Alemania, ¿qué balance hace Ud?

 

Cuando comencé a interesarme en la Francmasonería, yo tenía sólo 21 años y estaba en los comienzos de mis estudios superiores de Electrotécnica en la Universidad de Sttugart. Luego de los primeros contactos y madura reflexión, pasó un año antes de que me decidiera a Iniciarme. Los ideales fueron tales como yo los había discernido en mis lecturas, y encontré confirmación en mis conversaciones con los masones de la Logia Zu Den Drei Zedern (A los Tres Cedros) de Sttugart. Fueron los que empujaron mi decisión.

 

Ya conocía bien al Venerable en funciones de entonces, en esta Logia perteneciente a la Gran Logia AFUAM, Otto Gluck. Era profesor mediador de los liceos de Sttugart. Me apadrina y se vuelve para mí en una referencia.  Otra referencia de talla fue un Hermano húngaro, Michel Kemeny, miembro de la Logia Paix et Fraternité (Gran Logia de Francia), en París. El contribuye notablemente al establecimiento de una relación estrecha entre nuestros dos Talleres. Es también la época donde  vuestro Gran Comendador, Alain de Keghel, ya iniciado en el Gran Oriente de Francia, se hace miembro de la Zu Den Drei Zedern. Muy rápidamente aprendimos a apreciarnos. Jamás  nos hemos perdido de vista, a pesar de las afectaciones lejanas propias de su profesión. Ni él ni yo nos preocupamos nunca prioritariamente, de nuestras pertenencias obedenciales, y hemos colocado por encima de todo los valores fundamentales de la Orden: sus miembros deben ser íntegros y derechos. Estábamos fuertemente preocupados por la igualdad, por el rechazo a toda ambición masónica  por lo que se llama “el poder”. Teníamos una ética exigente en la relación a los otros y en toda circunstancia

 

 ¿Cuáles fueron las líneas directrices de su acción como Gran Comendador?

 

A pesar de haber recibido una educación religiosa católica estricta, en mi esfera rechacé toda influencia de la iglesia,  política,  y profesional. Me puedo definir, entonces, como un verdadero “librepensador”, en el sentido que daban las Luces a este concepto. Es, entonces, sobre estas bases que cumplí mis mandatos como Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Rito Escocés  Antiguo y Aceptado para Alemania.

 

Me esforcé en marcar mis distancias con una mitología anticuada y un poco esotérica. Dos referencias que están demasiado presentes como mamparas que disimulan mal las tendencias a la trascendencia religiosa y a un misticismo que no debieran estar presentes en la Orden. Igualmente  emprendí la tarea de “destejer” el sistema de “reconocimiento” entre masones de las diversas corrientes. Para mí, se trata aquí, claramente, de un sistema de poder erigido y mantenido por los masones del espacio anglosajón. Logré establecer una vasta red internacional cuyos miembros compartían esta forma de ver. Yo no podía admitir que unos Hermanos pudieran considerar a otros Hermanos como usurpadores.

 

Esto finalmente condujo a lo que se sabe: la “vieja guardia alemana”· me reprochó el pedirle demasiado y de querer reformar demasiado, demasiado rápido. Fue la ruptura. La percepción positiva que yo  tenía hace 35 años, se contrarió.

 

¿Cuál es su visión de la Orden Masónica hoy día?

 

Los valores de referencia de la Francmasonería se han desquebrajado en el curso de los últimos 30 años. La Francmasonería se volvió dogmática y prisionera de estructuras anticuadas, incluyendo las dimensiones de naturaleza religiosa. Un día, durante una discusión en Tenida Blanca Abierta con jóvenes ligados a un gran partido político alemán, surgió la pregunta de qué podía conducir a un joven a golpear a las puertas de nuestro templo. Las respuestas hicieron referencia al humanismo, la tolerancia, el universalismo, los valores del corazón, el rechazo de la violencia del Estado. Nada más específico. Esto fue decepcionante, pero sintomático.

 

En Europa, la Orden ha sido víctima de decisiones odiosas, de competiciones, de exclusiones que jalonaron su historia en tres siglos. Ella está ahora estancada intelectual y espiritualmente. Está más preocupada por la museología que ansiosa de las cuestiones contemporáneas esenciales. Lo que propone hoy día ha perdido, evidentemente, todo interés para la juventud. Los rituales son juzgados “polvorientos”. En cuanto a la Francmasonería norteamericana, eligió otra vía, privilegiando los “Club Services” como los Shriners, que no tienen referencias éticas ni de filosofía de vida, pero que acuerdan prioridad a las corporaciones.

 

Lo que condujo a algunos a evocar el crepúsculo de la Orden. Sin embargo, no hay ninguna fatalidad en esto. Mi punto de vista es radical: la única tabla de salvación de la Francmasonería consiste en formar los hombres, abrirlos al universalismo y a retomar, por esta vía, aquella fuerza de atracción que fue la suya en los orígenes. Pero, ¿es capaz de hacerlo?

 

La Francmasonería debe volverse un reservorio de librepensadores, de una élite intelectual abierta al progreso.  Esto no significa, de ninguna manera, que haya que romper con la tradición, ni con la herencia simbólica y ritual. Importa incluso preservarlas y mimarlas, pero utilizándolas por lo que son. Importa no confundir de ninguna manera tradición y apariencia, porque la de la Francmasonería tiene una significación, a saber, la libertad de pensamiento, esta libertad que es inseparable de la democracia.

 

¿Se puede decir entonces que no pasa nada en la Francmasonería europea?

 

La Francmasonería tiene una urgente necesidad de iniciativas. Debo saludar entonces, la creación de un organismo como la SEURE (Sociedad Europea de Estudios y de Investigaciones Escocesas), que va en el buen sentido. Pero a condición que, por “estudio” y “investigación”, no se limite a una simple exploración de los orígenes y de la historia de la Orden. Esto sería exactamente lo contrario de lo que importa. Es necesario tener una vista prospectiva y así reanudar con el desarrollo de nuestra sociedad. Por mi parte, yo vería dos puntos fuertes en tal actividad: la ética, y nuestra concepción del mundo.

 

Sí, la ética! Ella no debe ser entendida como ligada a una religión, o a alguna creencia. Ella debe estar fundada en el humanismo. Debe desembocar, entonces, sobre apreciaciones concretas. Por ello tenemos necesidad de referencias, notablemente en materia de ética médica, bioética, ética social.

 

La ética médica cubre, se sabe, el aborto, la eutanasia, la medicina, las manipulaciones genéticas, las experiencias sobre el humano, la fecundación humana artificial, la cirugía cerebral, la implantación de órganos, la obligación de información: dominios donde no se escucha a los masones en tanto que tal. Es inmenso.

 

En cuanto a la bioética, concierne al conjunto del espectro viviente, y no solamente el humano. El medio ambiente vital se volvió decisivo. Los científicos han desarrollado la noción de “gaia”, a saber, la Tierra sistema viviente que se autodetermina y regula. Es necesario implicarse.

 

Está también la ética social, por oposición a la individual. Ella se opone a las inclinaciones naturales tales como el egoísmo, la concuspicencia, el poder y el odio, para conducir a la tolerancia, a la compasión, al amor al prójimo, el respeto y a la solidaridad.

 

No olvidemos la ética en los negocios, hoy particularmente importante. Es inaceptable que el “turbo capitalismo” desbordante de los Estados Unidos  se convierta en  el sentido de nuestras vidas. Tritura a los hombres y destruye toda ética humana. Sí, importa reflexionar sobre las técnicas empresariales, en los estilos de dirección, el “management”, la evaluación de las “performances”, como en la competencia económica y moral, las obligaciones éticas en la economía de mercado, las limitaciones de la potencia económica, la evaluación económica y ética de los bienes, la legitimidad de la actuación tecnocrática y de las finalidades racionales.

 

Y finalmente, debo mencionar la ética científica, la ética ecológica y la ética de la paz.

 

Ud. ha evocado nuestra concepción del mundo ¿qué le está reprochando?

 

Las ciencias naturales están, en estos tiempos, relegadas a un segundo plano, después de las ciencias morales, cuando se trata de definir nuestra visión del mundo. El siglo pasado ha realizado unos progresos fenomenales que, sin embargo, no han encontrado suficiente lugar en la información al gran público ni suficiente aceptación.

 

Sabemos hoy que el Universo data de unos catorce mil millones de años, que nació del Big Bang original, y que luego no ha cesado de extenderse. Lo que es conocido por nosotros, estrellas y galaxias, representan solo el cuatro por ciento de esa materia. El resto continúa escondido. Es posible que las leyes de nuestro Universo conozcan una evolución para optimizarse con la continua emergencia de otros mundos, con el fin de conferir el espacio necesario a la vida en expansión. Numerosos son los universos que podrían ya haber existido o que existirán mañana.

 

Lo que percibimos y vivimos es de una naturaleza tan fantástica, que no podemos más que inclinarnos con respeto. Para esto no es necesario un dios; incluso, si no se quiere privar a los hombres de su religiosidad. Tal vez sea necesario admitir que pueda haber millones de sistemas solares en nuestro Universo con planetas azules como la Tierra, que permiten la vida en diferentes niveles de desarrollo. La Ley del número más grande, por ella sola, y también en razón de los límites de nuestro espacio, condujeron a deducir que el hombre, ciertamente, no es el único ser inteligente en este mundo, incluso si no tenemos todavía alguna prueba.

 

Hay que evitar que una religión pueda obstaculizar el desarrollo de esta toma de conciencia, ni limitarla. Debemos asumir los descubrimientos y avances en los dominios de la física, de la biología y de la química. Las leyes de la naturaleza tienen por nombres, desarrollo, constante mutación, evolución, porque nunca nada es estático en la naturaleza. La Francmasonería no ha tomado todavía, conciencia de esto.

 

¿Qué espera Ud. de estos eventuales nuevos descubrimientos?

 

Muchos cambios: en las mentalidades, en la vida social. Antes de Galileo y de Kepler, la Tierra era una galleta plana. Era un dogma. Cuestionar esto podía conducirle al patíbulo. De acuerdo a ellos, la Tierra era redonda, y esto cambió todo para cada uno de los hombres que vivían en aquella época.

 

La investigación científica y los descubrimientos que serán su consecuencia, permitirán hacer tabla rasa de las creencias que pertenecen a un período ya pasado. Pienso aquí, mas particularmente en las tres religiones monoteístas dominantes. El cristianismo, el judaísmo y el Islam, que han sido las fuentes de tantos sufrimientos y miserias sobre la Tierra, y que continúan siéndolo. Desde las Cruzadas hasta los Talibanes, pasando por los malos tratos infligidos a las personas en los países dominados por el Islam, como Paquistán, la lista de sus crueldades es larga. Pero, también, desde los Estados Unidos nos llegan el fanatismo y fundamentalismo religioso. Pienso en las diversas corrientes baptistas, pero también al “creacionismo” y al intelligent designe. Son amenazas crecientes. ¿Con qué derecho un hombre impondría una creencia a su prójimo? Una creencia no puede ser demostrada, es fundamentalmente de naturaleza irracional. El ateísmo no es el materialismo. Deja bastante espacio a una religiosidad íntima.

 

Se trata aquí de temas que conciernen a la Francmasonería y que deben ser profundizados. Es el aguijón a través del cual podemos entusiasmar al hombre, más que refiriéndonos a las avanzadas post-medioevales. Estos temas no conocen ninguna frontera  nacional. En ese sentido merecerían – lo que es una propuesta de mi parte - ser abordados en el cuadro de le SEURE.

 

Cada vez más, a través del mundo, las mujeres votan y acceden a funciones elevadas en el sector privado, en el público y en la política. Pero las Francmasonerías que obedecen a los Land Marks de 1929 persisten en separarlas de sus Templos, y rechazan reconocer oficialmente las Obediencias femeninas o mixtas. ¿Esta posición puede durar?

 

Frecuentemente se escucha decir, con ironía, que la iglesia católica abandonará el principio del celibato antes de que la Gran Logia Unida de Inglaterra renuncie a sus Logias masculinas, tan selectas, y que después de todo, esto sería su problema ... No, en mi opinión esta situación no podría perdurar. Hay aquí una discriminación al cincuenta por ciento de la humanidad. Y esta opinión se extiende.

 

Por mi parte, siempre fui hostil a toda discriminación. Hubo, y hay hoy día, ciertamente, tentativas de solución (en el mundo anglosajón y nórdico), pero no es satisfactorio. Confinar a las mujeres en los círculos de damas no es una respuesta seria. En los Estados Unidos, la organización paramasónica para mujeres Eastern Star funciona, pero no se trata de una respuesta al problema de la herencia medieval de la Francmasonería y del sistema inglés de clubes de señores.

 

Mi predecesor en la funciones de Gran Comendador de Alemania, un hombre visceralemente conservador que vivía fuera de su tiempo, había abordado este tema haciendo valer que el simbolismo y los usos – comenzando por el de la vestimenta, heredado de los talladores de piedra, hasta los rituales – eran exclusivamente concebidos para hombres. Estos argumentos no son de recibo, y atestiguan una rara pobreza de reflexión. Rechazar el acceso de las mujeres a nuestros Tempos por razones estéticas, no es algo verdaderamente serio.

 

En este dominio, también mi punto de vista es radical. Ruego por la revisión de todos  esos antiguos rituales polvorientos que son, por diversas causas, mal interpretados, porque están situados fuera del espíritu del tiempo. Habría que sustituirlos por una ceremonia de Iniciación que no se limite a ir al encuentro de lo que esperan las mujeres, sino también al de otros espacios del género humano y otros espacios culturales.

 

Los rituales basados sobre el simbolismo del Antiguo Testamento, merecerían, en mi opinión, estar en nuestros museos. No quiero decir con esto que sería necesario abandonarlos, porque guardan para siempre su valor referencial histórico, pero no están ya adaptados a una masonería del futuro. Se trata, y soy bien consiente, de un punto de vista muy radical. Pero, en mi opinión, es el único medio para la masonería, de abordar el provenir. ¿Tal vez haya necesidad de una nueva herejía?

 

En algunos países, pero no en todos, las Logias solicitan a sus miembros presentar trabajos sobre temas de sociedad, como el racismo, la pobreza, el medioambiente, los derechos del hombre, la educación, etc. ¿no sería este el medio para toda la FM de percibir mejor la evolución social, y de integrarse en el movimiento de ideas?

 

En Alemania, tanto en las Logias simbólicas, como en las de los Altos Grados Escocesas, los trabajos son exigidos sobre temas impuestos. Incluso yo estuve obligado, cuando fui Gran Comendador, a leer personalmente todos los trabajos de promoción. Pero cuando, por enésima vez, se debe soportar lecturas sobre los orígenes míticos templarios del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, uno termina por cuestionarse. Mis esfuerzos no fueron suficientes para reorientar los trabajos de esta tendencia seudo histórica hacia temas con mayor sentido. La herencia histórica de los rituales mezcla bastante osada de templarismo, de piedra filosofal, de cábala, de iluminados y de alquimia, es muy difícil de relegar.

 

Nuestro Supremo Consejo que edita la revista Eleusis, organiza dos veces por año sesiones académicas de comunicación exterior. Pero falta la voluntad y la disposición intelectual para tratar temas prospectivos.

 

Las organizaciones masónicas de Alemania solo pueden dialogar con una única Obediencia de Francia, y no con ninguna de las otras nueve, también representativas, incluso más aún. 60 años  después del fin de la guerra, ¿esta situación todavía puede justificarse.

 

Es absolutamente deplorable que el dominio inglés sobre las Logias simbólicas y el de los norteamericanos sobre el rito escocés tengan por efecto reducir la diversidad cultural de las Obediencias. Yo siempre opuse mi resistencia a esos obstáculos que jamás he aceptado. Durante mis mandatos como Gran Canciller y Gran Comendador, desplegué numerosos esfuerzos para favorecer la emergencia de un lugar de diálogo ínter jurisdiccional en Europa, abierto a todos. Sin necesidad de imponerse de inmediato participar juntos en las mismas Tenidas en Logia, o entregarse a los abrazos fraternales. Así llegué a crear un pequeño núcleo con los Supremos Consejos de Francia y de Suiza.

 

Cuando emprendimos la ampliación del círculo, las fuerzas más conservadoras hicieron fracasar esas tentativas. Dialogar o participar en conferencias conjuntas era simplemente un tabú para numerosos masones alemanes, desde el momento que Potencias o  masones pertenecientes a jurisdicciones no reconocidas estaban presentes.

 

Numerosas Logias simbólicas del suroeste de Alemania, fueron creadas por el Gran Oriente De Francia y la Gran Logia De Francia, y continúan amistades que altas instancias habrían gustado proscribir y prohibir. Jamás lo acepté, igual que otros numerosos Hermanos. En cuanto a las Logias de Alemania septentrional, mantienen tradicionalmente relaciones con las de Inglaterra, pero, entre ellas, no existe prácticamente ninguna relación humana de Logia a Logia. Hubo numerosas tentativas para modificar esta situación, pero en definitiva, faltó el coraje de liberarse. Por otro lado, en mi opinión, esto no será posible mientras que prevalezca el antiguo sistema. Razón de más para desear un cambio de fondo a fin de desembarazarse de una buena vez de todas esas antiguallas.

 

Para esto hace falta mucho coraje y querer arriesgarse. La Francmasonería alemana no está pronta para eso hoy día. Yo haría confianza, por el contrario, en el Gran Oriente de Francia y en su Supremo Consejo del REAA  para dar un impulso nuevo y fuerte para desprender  la masonería inglesa del continente europeo. El momento, tal vez no ha llegado, porque en la misma Inglaterra la reputación de la Francmasonería está en su nivel más bajo, y la baja sensible de sus efectivos atestigua su debilidad. Mi sorpresa es constatar que los efectivos masónicos progresan nada más que en Francia y en Austria. En los Estados Unidos la Orden registra, desde hace años, una erosión de alrededor del  cinco por ciento anual, pero aún así ella permanece todavía con  unos dos millones de Hermanos.

 

Ya en 1723 las Constituciones de Anderson pregonaban la tolerancia y la libre elección en materia religiosa. De igual manera, tempranamente, el Gran Oriente de Francia eligió, por principio, la libertad absoluta de conciencia.  De todas maneras, la referencia a Dios permanece constante en los rituales que aplican los Land Marks, y la Biblia está obligatoriamente presente durante las Tenidas. ¿Estos signos, no son susceptibles de alejar de nuestras Logias a los no creyentes, por una parte, y a los musulmanes y budistas por la otra?

 

Por mi lado,  me mantuve alejado de toda religión, y más aún, de toda iglesia. Esos rituales condicionados por los Land Marks, están, a mi criterio fuera de moda desde hace tiempo. Ellos fueron creados por un Pastor, y los percibo como una extraña exigencia, dado que los que hacen es subrayar el espíritu dogmático de la Francmasonería de Obediencia inglesa. Me sucedió asistir en los Estados Unidos a un evento del REAA, de la Jurisdicción Sur, que no era otra cosa que un servicio religioso baptista. Me sentí horrorizado. Considero la fe como un asunto estrictamente íntimo, y si no creo en un Ser supremo es mi asunto, y concierne nada más que a mi conciencia.

 

Yo hice la aproximación con la nueva visión propagada por el gran científico Richard Dawkins en su obra “La locura de Dios”: la divinidad fue inventada para rellenar las lagunas científicas. No es más una realidad de nuestro tiempo, pero esto no prohíbe, sin embargo, la espiritualidad. Por su postura, la Francmasonería “regular” excluye, por lo tanto, a todos aquellos que no pertenecen a una religión monoteísta, es decir, lo esencial del género humano. No me puedo imaginar a un budista prestando juramento sobre una Biblia colocada en el Altar de los Juramentos, rodeada de símbolos del Antiguo Testamento – las tres Columnas, la rama de olivo, etc. – e inclinándose a la invocación del GADU.

 

La Francmasonería vio la luz en Europa, en un tiempo donde el Estado y la Iglesia se confundían en un poder, sometiendo al pueblo espiritual y físicamente. Ella se opuso a este orden establecido y contribuyó a llevar las Luces para salir de las tinieblas del Medioevo. Esto no es razón suficiente para un hombre, sea asiático o de cultura mesoamericana, para entrar en masonería. Lo que importa es que ella adopte una postura universal. Anoto, sin conocer los detalles, que la Jurisdicción Norte de los Estados Unidos concibió un ritual totalmente nuevo situándose en algún lugar, alrededor del Grado 19º, para introducir  una referencia a la evolución histórica de los Estados Unidos.

 

Todo esto me conduce a avanzar en que el porvenir de la masonería, en tanto que movimiento de progreso, pasa por una renovación radical. A falta de esto, que se la deje continuar su vía, sin duda confortable, pero que la conducirá ineluctablemente, a ser relegada al museo y a la insignificancia. Sería, entonces, el final de una leyenda flamígera.

 

 En el 2002, la “Chaine D’Union” publicó un artículo según el cual la Francmasonería alemana estaría “bajo influencia pero sin influencia”. Dicho de otra manera, que estaba privada de toda libertad de acción, e inaudible en su país. ¿Esto sigue siendo verdadero? ¿Bajo qué condiciones la Francmasonería alemana podría jugar un rol en el conjunto de la Francmasonería europea?

 

La Francmasonería alemana es demasiado débil para esperar suscitar evoluciones significativas entre nuestros vecinos orientales. Al momento de la caída del Muro de Berlín, contaba con 20.000 miembros, entre todas las Obediencias, y no cuenta con más hoy día.

 

Una cincuentena de Logias simbólicas y de Talleres del REAA fueron creados en los nuevos Lander de la antigua RDA (República Democrática Alemana). Pero, crear Logias no va obligatoriamente de la mano con tener más Hermanos. Es la situación en Alemania del Este. Así, la Logia de vieja tradición prusiana Zu Den Drei Welltkugeln habría visto caer sus efectivos hasta más o menos 150 miembros. El Supremo Consejo del REAA de Alemania cuenta hoy con 1.800 miembros, tantos como antes de la caída del Muro de Berlín.

 

En los países de Europa Oriental, la mayoría de las creaciones de estructura del REAA, han sido obra de la Jurisdicción Sur de Estados Unidos. Ella disponía allí de un red de diplomáticos y de agentes de los servicios de información, que pertenecían a la masonería. Fueron ellos que forzaron a golpe de financiamientos norteamericanos, la creación de Jurisdicciones. Pero estas estructuras no han demostrado, hasta el día de hoy, una gran estabilidad, porque les faltan las referencias espirituales y éticas que permitan atraer nuevos y jóvenes miembros.

 

Es de notoriedad pública, que los norteamericanos sospechan de todo lo que es “de izquierda” a sus ojos. La creación de Logias, de Supremos Consejos y de Talleres, era un objetivo de sus gobernantes inscribiéndose en un vasto diseño tendiente a establecer la democracia, la economía de mercado y el capitalismo en los antiguos países comunistas. En mi calidad de Muy Poderoso Soberano Gran Comendador, participé del establecimiento de un Supremo Consejo del REAA en Hungría, contra la opinión de los masones ya restablecidos de una Gran Logia preexistente. Se trataba de imponer la voluntad de la Jurisdicción Sur norteamericana. Si la Francmasonería alemana puede, aquí o allá, contribuir a una creación, es tal vez algo muy puntual, esencialmente porque faltan fuentes de financiamiento.

 

¿Su conclusión?

 

He llegado a pensar que el escocismo, con sus valores particulares, su capacidad de estudio y de comunicación, el alto nivel intelectual, y a veces político de sus responsables, los encuentros y seminarios que organiza en todas las ciudades de Europa, constituiría una fuerza particular de reflexión y de proposición en la Francmasonería.

 

Pero, ¿es posible llegar a una posición unitaria, y sobre cuáles temas? Yo dudo que esta sea la vía radical de renovación, a la cual yo hago mis votos. Es posible que me haya encerrado en mi modo de pensamiento y que no pueda salirme más. Sin embargo, mi destino masónico personal y mis experiencias, me han enseñado que todos los esfuerzos inspirados por la prudencia y las buenas maneras, están, rápidamente, destinados al fracaso. Demasiado numerosos son los reaccionarios emboscados, prestos a matar toda iniciativa en el huevo.

 

La Francmasonería ya no tiene más enemigos externos en situación de unirse contra ella. En Alemania ella más bien se volvió un objeto de curiosidad para un público que no la toma  más en serio. Un puñadito de esoterismo, uno de misticismo, uno de leyenda, y todo eso le da un pequeño escalofrío en la espalda. Es todo lo que queda: un club de bochas sin bochas.

 

Reportaje efectuado  por René Le Moal.

 

 

 

Gunter Munzberg. Nacido en 1941, es Ingeniero. En 1963, fue recibido en la Logia Zu den Drei Zedern, de Stuttgart, que trabaja en REAA. En 1983 entra en el Supremo Consejo del Rito Escocés  Antiguo y Aceptado para Alemania, que lo elige Gran Comendador en 1993. Sus tentativas de modernización de la prácticas rituales y obedenciales, y sus iniciativas juzgadas excesivamente pro francesas, levantaron fuertes críticas que lo llevaron a dimisionar en 1997. En cinco años había podido crear cuatro nuevos Talleres.